Miércoles, 08 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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Hacia un vínculo un poco más igualitario
Pero si bien es cierto que los sistemas de atención, con turnos de diez minutos, atentan contra una buena relación entre médicos y pacientes, que la tecnología los aleja y hace de- saparecer el contacto epidérmico que existía en otros tiempos, también lo es que el amplio acceso a la información, la impresionante sensibilidad de los métodos de diagnóstico y la nueva posición del médico, que habla de igual a igual con el paciente, ofrecen beneficios impensados hace algunas décadas.
El doctor Mario Sebastiani, presidente de la Asociación Argentina de Ginecología Psicosomática, no se resigna a ver el vaso medio vacío. "Es verdad que nos falta tiempo -opina-, pero gracias a la lectura rápida de análisis y de métodos diagnósticos, que vienen informados por especialistas muy acreditados, hemos desarrollado una suerte de habilidad para que los diez minutos sean eficientes. Además, yo diría que el tiempo no se respeta a rajatabla: un paciente estará 5, otro, 15 y si es 30, es 30. También es cierto que hoy no se percute el pulmón, no se palpa el abdomen.... Pero es que también las manos empiezan a ser menos eficaces que la aparatología."
Lejos de la soberbia
"Me parece también que es un avance que la bioética sea una materia de grado, ha dado un marco de referencia a la relación. Diría que cambió para bien. Yo pondría en el centro no al médico sabihondo, sino al paciente, con sus virtudes y sus defectos. Antes, la relación era asimétrica, hoy nuestra obligación es que sea igualitaria. Somos gente con una soberbia terrible, pero la estamos perdiendo. El paciente tiene que saber lo mismo que el médico para poder tomar decisiones. Creo que estamos en ese camino."
Es lo que desea Marina Scolnik, de sólo 27 años, recibida hace dos en la Facultad de Medicina de la UBA. "Todo el siglo XX se tendió a la subespecialidad -dice-, pero ahora la idea es volver al médico generalista [que puede tener una relación más personal con el paciente]. El problema es que los propios pacientes buscan al especialista. Por eso, aunque se crearon nuevas modalidades, como la de médico de familia, yo lo veo difícil."
En el fondo, dice el doctor Benjamín Usorzkis, todo depende de las personas: "Depende de la formación del médico, del amor a la profesión Es una combinación compleja. Como en todas las profesiones, tiene que ver de qué médico, de qué paciente estamos hablando. Es cierto, en esta época no se escucha al otro, pero eso no es sólo problema de los médicos. Es una crisis general de valores. No podemos patear para afuera y echarle la culpa al sistema "
Fuente consultada:
La Nación
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