Miércoles, 08 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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Carcinoma papilar de la tiroides
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Definición: El carcinoma papilar de la tiroides es el cáncer más común de la glándula tiroides. Otros tipos de cáncer de tiroides incluyen: carcinoma anaplásico de la tiroides, carcinoma folicular de la tiroides, carcinoma medular de la tiroides y linfoma de la glándula tiroides.
Causas, incidencia y factores de riesgo
Alrededor del 70 al 75% de todos los cánceres de tiroides diagnosticados en los Estados Unidos son carcinomas papilares y son más comunes en mujeres que en hombres. Su causa se desconoce, sin embargo, las mutaciones que afectan el crecimiento celular en la tiroides pueden jugar un papel en su desarrollo.
La exposición a la radiación externa en el cuello incrementa el riesgo de desarrollo de este tipo de cáncer y dicho riesgo continúa durante aproximadamente 20 años después de que la tiroides haya estado expuesta a altas dosis de dicha radiación. Sin embargo, la exposición intravenosa a la radiación por efecto de exámenes y tratamientos médicos no incrementa el riego de desarrollo de cáncer de tiroides.
Síntomas
El cáncer de tiroides usualmente se presenta como un nódulo (un pequeño bulto o chichón) en la glándula tiroidea y su diagnóstico se hace por medio de una aspiración con aguja fina. Sin embargo, se debe enfatizar que la mayoría de los nódulos de la tiroides (90%) son benignos (inofensivos y no cancerosos)
Signos y exámenes
Los nódulos de la tiroides se deben evaluar con muestras de sangre y con ultrasonido de la tiroides y cualquiera de estos nódulos que tenga un tamaño superior a 1,0 cm en el ultrasonido se debe evaluar posteriormente por medio de una aspiración con aguja fina. Dicha aspiración se utiliza para determinar si el nódulo en la glándula tiroidea es canceroso o benigno.
Para realizar este procedimiento, se inserta una aguja en el nódulo y se extrae una pequeña cantidad de tejido con dicha aguja. Este procedimiento se puede hacer en el consultorio o con la guía del ultrasonido.
Las pruebas de la función tiroidea generalmente son normales en pacientes con cáncer de tiroides.
Tratamiento
El tratamiento del cáncer de tiroides tiene 3 partes: cirugía, yodo radioactivo y medicamentos. Los grandes centros académicos son los hospitales mejor equipados para tratar el cáncer de tiroides.
Los cirujanos y endocrinólogos en estos centros manejan muchos pacientes con cáncer de tiroides y son los expertos en operarlo y tratarlo. Además, constantemente se actualizan con los últimos procedimientos para su tratamiento.
La cirugía se debe realizar para extirpar la mayor cantidad de tumor posible. El tamaño del tumor determina qué tanto se extirpará de dicha glándula y con frecuencia se extirpa toda la glándula.
Después de la cirugía, la mayoría (no todos) los pacientes reciben tratamiento con yodo radioactivo, el cual se concentra en destruir cualquier resto de tejido de la glándula que haya quedado. Así mismo, esto permite tomar imágenes que permitan buscar cánceres adicionales.
En caso de que no se opte por la cirugía, se puede utilizar la terapia radioactiva externa.
En caso de que el cáncer se haya diseminado a otras partes del cuerpo, se puede tratar con cirugía para aliviar la compresión sobre los huesos o nervios cuando se trata de tumores grandes.
Después de la cirugía, el paciente necesita tomar hormona tiroidea, medicamento llamado levotiroxina sódica, de por vida.
Los chequeos de rutina después del tratamiento implican exámenes de sangre cada 3 a 6 meses y una gammagrafía con yodo radioactivo (I-131) de 9 a 12 meses y luego cada año.
Expectativas (pronóstico)
El pronóstico a 10 años para el cáncer papilar de la tiroides es bueno; de hecho, alrededor del 95% de los adultos con este tipo de cáncer sobrevive 10 años. El pronóstico es mejor para los pacientes menores de 40 años y los pacientes que tengan tumores pequeños.
Los signos para un pronóstico reservado son invasión a tejidos blandos, presencia de tumores grandes, pacientes de más de 40 años y la presencia de metástasis distantes (el cáncer que se ha diseminado a partes distantes del cuerpo)
Complicaciones
Después de la extirpación de la glándula tiroides, se requiere el reemplazo de la hormona tiroidea con un medicamento llamado levotiroxina sódica, que se debe tomar de por vida. Otras complicaciones comprenden la extirpación de las glándulas paratiroides (glándulas involucradas en la regulación de los niveles de calcio) de manera accidental o daño al tejido nervioso de la laringe que controla las cuerdas vocales.
Raras veces, se presenta diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos o a través de los vasos sanguíneos a otros sitios (metástasis).
Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe buscar asistencia médica si se presentan síntomas de esta enfermedad, si la persona ha tenido una tiroidectomía y si se desarrollan nuevos síntomas como espasmo muscular, calambres o cambios en la voz.
Prevención: Se desconoce.
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