Sábado, 04 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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Ejercicios
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Un Buen Estado Físico para los Dos
El ejercicio es una parte importante de la vida de muchas mujeres. Por esta razón, cuando quedan embarazadas desean continuar con sus programas de ejercicio y, en la mayoría de los casos, pueden hacerlo. Muchos estudios han demostrado que el ejercicio moderado e incluso intenso no es perjudicial para el feto en embarazos de poco riesgo.
Hacer ejercicio en forma regular mejora el estado físico de la mujer embarazada, como ocurre con todos los hombres y mujeres, y contribuye a la salud cardíaca, mental y física. El ejercicio ayuda a prevenir problemas de salud como enfermedades del corazón, hipertensión, diabetes, osteoporosis (pérdida de tejido óseo), ansiedad, depresión y, posiblemente, algunos tipos de cáncer.
Se recomienda a las mujeres embarazadas que no han realizado ejercicio con regularidad anteriormente que incrementen sus actividades gradualmente o comiencen con un programa de ejercicio poco intenso para obtener algunos de estos beneficios para la salud.
¿Puede cualquier mujer embarazada realizar ejercicios sin que represente un riesgo?
No. Hay mujeres a las que no se les recomienda hacer ejercicio, como por ejemplo aquellas que tienen una enfermedad cardíaca que afecta la circulación sanguínea o una enfermedad pulmonar restrictiva, aquellas que tienen complicaciones obstétricas, incluyendo parto prematuro en el embarazo en curso, un cuello uterino incompetente, gestación múltiple (mellizos, trillizos o más bebés) con riesgo de parto prematuro, sangrado vaginal persistente en el segundo o tercer trimestre o membranas desgarradas (bolsa de aguas) y aquellas con preeclampsia (una forma de hipertensión relacionada con el embarazo). Las mujeres con antecedentes de problemas médicos, como anemia grave o hipertensión no controlada, diabetes, enfermedad de la tiroides o ataques repentinos, sólo deben realizar ejercicio cuando su médico así lo permita.
¿Puede el ejercicio ser perjudicial para el feto?
Hasta la fecha no se cuenta con evidencia de que el ejercicio tenga efectos perjudiciales para el feto ni de que aumente el riesgo de un aborto espontáneo o defectos congénitos en un embarazo normal.
Cuando una mujer queda embarazada, ¿se produce algún cambio en el modo en que su cuerpo responde a la actividad física?
Durante el embarazo, el cuerpo de una mujer cambia de muchas maneras, lo cual altera su respuesta al ejercicio. La tolerancia de una mujer embarazada a una rutina intensa de ejercicios, por ejemplo, va disminuyendo a medida que progresa el embarazo. Las mujeres que están embarazadas necesitan más oxígeno que las que no lo están, aun cuando descansan. Además, a medida que continúa el embarazo, las futuras madres deben hacer un mayor esfuerzo para respirar ya que el crecimiento del útero ejerce presión sobre el diafragma (el músculo grande que separa el abdomen de la cavidad torácica). Estos cambios hacen que tengan menos oxígeno disponible y que se queden sin aliento más fácilmente al hacer ejercicio.
El sistema cardiovascular también se altera durante el embarazo y responde de manera diferente a ciertas posiciones del cuerpo.
El embarazo afecta el sentido del equilibrio de la mujer y , además, al expandirse el útero y agrandarse los pechos, el centro de gravedad del cuerpo cambia de posición.
¿Qué recomendaciones deben tenerse en cuenta para hacer ejercicio durante el embarazo sin incurrir en un riesgo?
Las siguientes precauciones pueden ayudar a asegurar que el programa de ejercicio sea seguro para la madre y para el bebé:
Evite los deportes de contacto y cualquier actividad que pueda causarle traumas en el abdomen, aunque sean leves, como hockey sobre hielo, kickboxing, balompié y baloncesto.
Evite las actividades con alto riesgo de caídas, como gimnasia, equitación, esquí cuesta abajo y deportes de raqueta de gran intensidad.
Evite bucear durante el embarazo, ya que esta actividad aumenta el riesgo de enfermedad por descompresión en el bebé y podría contribuir a un aborto espontáneo, defectos congénitos, crecimiento fetal deficiente y parto prematuro.
Después del primer trimestre, evite realizar ejercicio recostada boca arriba. Evite también permanecer de pie sin moverse durante mucho tiempo. En ambos casos puede reducirse la circulación sanguínea hacia el útero.
Evite los movimientos bruscos, de rebote o de alto impacto que puedan esforzar las articulaciones y causar lesiones.
Evite hacer ejercicio a alturas elevadas (más de 6,000 pies o 1,800 metros) ya que puede reducir la cantidad de oxígeno que llega al bebé.
¿Cuáles son los ejercicios más recomendables durante el embarazo?
La mayoría de las mujeres embarazadas puede continuar con los programas de ejercicio que seguían antes del embarazo, pero puede tener que modificar algunas actividades o disminuir la intensidad de su programa a medida que evoluciona el embarazo. Si una mujer que suele salir a correr comienza a sentirse cansada o se queda sin aliento, por ejemplo, puede dejar de correr y comenzar a caminar a paso vivo.
Las mujeres embarazadas deben interrumpir el ejercicio inmediatamente si comienzan a tener síntomas como sangrado vaginal, mareos, dificultades para respirar, dolores de cabeza, dolor en el pecho, debilidad muscular, dolor o hinchazón en las pantorrillas, contracciones uterinas o pérdida de líquido amniótico.
¿Cuándo se pueden comenzar a realizar ejercicios después del parto?
Por lo general, después de que nace el bebé, las madres están ansiosas por recuperar la línea. Si una mujer ha hecho ejercicio en forma regular durante el embarazo, le resultará más fácil alcanzar su objetivo. La resistencia y el tono muscular que adquiera le permitirán alcanzar su grado habitual de ejercicio más rápidamente que las madres que no hacen ejercicio en forma regular. Las nuevas madres que reanudan su programa de ejercicio pierden más peso que las que no hacen ejercicio (al igual que las madres que amamantan a su bebé), y la mayoría de las madres que hacen ejercicio vuelve al peso que tenía antes del embarazo en menos de un año.
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