Viernes, 18 de Mayo de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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| | El Sistema esquelético
Esqueleto humano
Las piezas rígidas
Nuestros huesos están formados químicamente por un 33% de materia orgánica y por 66% aproximadamente de materia inorgánica:
• la parte orgánica está formada principalmente por una proteína, el colágeno, que les confiere elasticidad, flexibilidad y resistencia;
• la parte inorgánica está formada por sales minerales, principalmente calcio y fosfato, que son la causa de la dureza y rigidez a las piezas óseas.
Las proporciones entre materia orgánica e inorgánica varían de acuerdo a los requerimientos de cada etapa de la vida. En los niños, por ejemplo, la parte orgánica es comparativamente mayor y los huesos son más flexibles y pueden doblarse. Si en esta etapa no se reciben las cantidades necesarias de calcio pueden ocurrir deformidades como el raquitismo.
El calcio aporta rigidez a los huesos y a los dientes. Pero también interviene en muchos otros procesos orgánicos, tales como la contracción muscular, transmisión de impulsos nerviosos, coagulación de la sangre, etc.
Existen dos tipos de tejido óseo:
• el hueso compacto, de gran dureza y densidad, se ubica en la parte externa, debajo del periostio (membrana que recubre a los huesos); su grosor depende de las exigencias mecánicas. Se dispone en forma de laminillas concéntricas, que forman parte de los llamados sistemas Haversianos.
• el hueso esponjoso es más liviano y tiene forma de enrejado; tiene espacios en los cuales se aloja la médula ósea. Se ubica generalmente en la parte interna del cuerpo de los huesos (diáfisis) y en los extremos (epífisis) de los huesos largos y en los huesos cortos, planos e irregulares.
Index
Forma y resistencia
Funciones y conformación
Clases de huesos
Vista anterior del esqueleto humano
Vista posterior del esqueleto humano
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