Jueves, 09 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 27/06/2010


|
Causas Psicológicas
Index Disfunción| Mecanismos| Causas Psicológicas|Tratamientos
La gravedad de éste problema que afecta no solo al hombre sino a la pareja en su totalidad, depende del significado que le otorguen al evento en donde se presentan dificultades con la erección. Si se trata de algo visto como circunstancial o anecdótico, seguramente, no consultaran a un especialista; en cambio, si la problemática está dominada por dudas y preocupaciones (tales como: “¿soy impotente?”, “¿tendré alguna enfermedad?”, “¿me gustan las mujeres?”), o interpretaciones (“ya es hora de retirarme”; “soy el único al que le ocurre”, “si sigo así la voy a peder”,etc.), y emociones (por ejemplo: tristeza, desesperanza, angustia, etc.), el hecho ocupa un lugar central que se repite convirtiéndose en un trastorno.
Creemos importante señalar que la erección, ella sola, no es la sexualidad, sino que ésta, la erección, es un componente importante de aquella, la sexualidad, pero no es el único. Asimismo, con el término “impotencia” se alude a que el hombre no puede cuando, en realidad, la limitación en la función eréctil no lo limita en cuanto a otras alternativas sexuales y eróticas que son muy placenteras e inclusive orgásmicas.
De acuerdo con un consenso de científicos en la década pasada, el término “disfunción sexual eréctil” sustituye al viejo término “impotencia” que se refiere, como dijimos anteriormente, a la incapacidad para lograr o mantener una erección suficiente para llevar adelante una relación sexual satisfactoria
Nosotros, trataremos de nombrar algunas situaciones que se relacionan desde lo psicológico con el tema que estamos tratando; no obstante, separar lo psíquico de lo somático es ilusorio, tanto uno como lo otro se relacionan entre si y repercuten en la totalidad, en el psicosoma (si lo seguimos a D. Winnicott), del hombre. Asimismo, no debemos descuidar el aspecto social y las influencias que ejercen sobre el hombre.
Las situaciones más comunes son:
• El miedo de no estar a la “altura” de una nueva compañera.
• La angustia de la hazaña, en donde, algunos hombres piensan tanto en el rendimiento que olvidan si el deseo está presente.
• El desinterés erótico hacia la pareja.
• El estrés, el cansancio, los problemas profesionales, mudanzas, etc.
• El miedo al fracaso cuando el hombre ha tenido una primera dificultad de erección. Durante el segundo acto sexual este hombre se siente impotente por dos razones:
a. El miedo al fracaso será responsable de una secreción de adrenalina, sustancia inhibidora de la erección e incluso de la reacción sexual en su totalidad;
b. El hombre se convierte en espectador de su propio sexo puesto que su mente estará concentrada en su sexo y esto disminuye la receptividad de su cerebro al mensaje erótico que viene de su pareja, se impide él mismo de crear su erección creando su propia impotencia.
• El tabaquismo: cada cigarrillo produce, por el efecto de la nicotina, una media hora de vasoespasmo arterial; por lo que si alguien fuma un atado y medio podemos hacer una simple cuenta y veremos que tiene todo el tiempo sus arterias contraídas, lo que es contraprudencial para las arterias peneanas que necesitan dilatarse para lograr la erección. Como a largo plazo produce arteriosclerosis y vasculopatías periféricas, también por ese lado contribuye –nunca como única causa- a la aparición de dificultades en la erección
• Las drogas recreativas: cocaína, marihuana, alcohol, etc.
• Distintas enfermedades, desde las psíquicas (por ejemplo, trastornos de la ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, entre otras), hasta las agudas (por ejemplo, un hombre, que luego de haber sufrido un ataque cardiaco, esta preocupado por los efectos negativos que un orgasmo pueda tener sobre su salud y no se permiten experimentar ninguno).
• Homosexualidad latente,
Este problema conlleva para el hombre un comportamiento depresivo y una desvalorización de sí mismo; al mismo tiempo su compañera siente miedo de no poder seducirlo de nuevo. Con el tiempo terminará por rechazar a su compañero para evitar los fracasos repetitivos y los conflictos que ocasionan en el seno de la pareja. Como en todo problema sexual, la ruptura de comunicación que inevitablemente se instala en la pareja, podrá con el tiempo ser responsable de la separación.
|
|
|