Sábado, 04 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 27/06/2010


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Cinco millones mueren al año por el hábito de fumar
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El 84% de los 1.300 millones de fumadores viven en países en vías de desarrollo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el tabaco —el único producto legal que mata a casi la mitad de sus consumidores habituales, que en la actualidad suman 1.300 millones—, se cobra cada año la vida de 5 millones de personas. De no tomar medidas drásticas, en el año 2020 serán el doble.
Pero no han sido sólo esas muertes prematuras lo que ha impulsado a 72 Estados —incluida la Argentina— a suscribir la Convención Marco de la OMS para el Control del Tabaco, sino también los enormes costos que representan para la salud pública. En los países de ingresos elevados, el desembolso global por año en atención médica atribuida al tabaquismo oscila entre el 6% y el 15% del total de gastos en salud.
Con 7,8 millones de fumadores que cada año compran 1.800 millones de atados de cigarrillos, la Argentina encabeza el consumo de tabaco en América latina. El resultado son 40.000 muertes por año, de los que 6.000 son fumadores pasivos. El Ministerio de Salud estima que el tabaquismo y el tratamiento de sus consecuencias le significa al Estado un costo de 4.300 millones de pesos por año.
El 15% del gasto argentino en salud se escurre en enfermedades causadas por el cigarrillo: cáncer, sobre todo de pulmón (el humo de tabaco contiene más de 50 sustancias cancerígenas), pero también enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias.
Aumento en los costos por atención médica, pérdida de productividad debido a enfermedades y a muerte prematura, pérdida de divisas, gastos en medio ambiente... Los países desarrollados sacaron las cuentas y se lanzaron a combatir el tabaquismo en todos los frentes. O casi todos, ya que aún resulta difícil eliminar los subsidios al cultivo de tabaco. El otro flagelo es el contrabando, que incluye a más de la cuarta parte de los cigarrillos exportados y que, al reducir su precio promedio en los quioscos, hace aumentar el consumo. Según la OMS, las propias tabacaleras son cómplices de este comercio ilícito.
La Comunidad Europea inició la cruzada en 2002: aumento de precios a través de impuestos más elevados, prohibición de fumar en sitios públicos y fuertes limitaciones en los lugares de trabajo, severas restricciones a la publicidad, más fondos para campañas y para ayudar a los fumadores dependientes a dejar el hábito, advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos.
Ahora, el humo está yendo hacia otro lado. Los mayores consumidores de tabaco son los pobres y los muy pobres, señala la OMS: el 84% de los fumadores vive en países en desarrollo y en transición económica. Y si no se revierte la actual tendencia, en el año 2020, 7 de cada 10 muertes a causa del tabaco se producirán en los países en desarrollo.
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Fuente : Clarin
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