Una cirugía pionera para la incontinencia urinaria
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Permitió revertir esta afección en una mujer de 52 años

Un equipo médico del Hospital de Area de El Bolsón, en Río Negro, llevó adelante una intervención quirúrgica pionera en el mundo, que permitió que una mujer con una incontinencia urinaria producto de un accidente pudiera volver a orinar sin la ayuda de sondas ni de ningún otro dispositivo.

"La intervención se basa en una técnica similar al llamado «echarpe cardíaco» [desarrollado por el médico argentino Juan Carlos Chachques], pero se aplica en la vejiga", dijo a LA NACION el doctor Federico Zeller, encargado del Servicio de Urología del Hospital de Area de El Bolsón, que junto con sus colegas, los cirujanos Vicente Paparella y Miguel Gabetta, llevó adelante la cirugía pionera.

Su objetivo es reposicionar un músculo del abdomen para que, al ser contraído a voluntad, induzca la micción. La primera paciente en la que se practicó esta innovadora intervención es una mujer de 52 años, de El Bolsón, que padecía incontinencia urinaria desde hacía cuatro años, tras haber sufrido una lesión neurológica de la vejiga al caer de un árbol, contó el doctor Zeller.

"Durante cuatro años, esta mujer necesitó de una sonda permanente o intermitente para poder vaciar su vejiga, lo que también la llevó a padecer numerosas infecciones urinarios -dijo el doctor Zeller-. Fue por eso que le ofrecimos la posibilidad de realizarle esta cirugía, de la que no había experiencia en humanos."

Hasta ahora, todo hace suponer que la intervención ha sido un éxito. A más de dos meses de haber sido intervenida, la paciente "no tiene problemas de micción. Desde hace quince días, no requiere ningún tipo de catéter para orinar", confirmó el urólogo.

"Su micción es espontánea, dejando en la vejiga muy poco residuo -agregó su colega, el doctor Vicente Paparella-. En poco tiempo más, la función será totalmente normal."

Tareas de rehabilitación

Para idear la novedosa intervención, el doctor Zeller partió del concepto del echarpe cardíaco, aplicado en incontinencia años atrás por urólogos austríacos. "A fines de los años noventa, comenzaron a realizar una suerte de «echarpe vesical», utilizando un músculo de la espalda, que es el mismo que se usa en el echarpe cardíaco", recordó.

Esta cirugía austríaca, empleada en no más de 30 casos (según la literatura médica), obtuvo una tasa de éxito de alrededor del 70 por ciento.

"La ventaja que plantea nuestra cirugía es que emplea un músculo de similares características -agregó Zeller-, pero que al ser de la zona [abdominal] no requiere cortar y unir tantas arterias y nervios, lo que reduce el riesgo de que la intervención fracase."

La variante quirúrgica realizada a principios de junio en El Bolsón utiliza el músculo recto anterior del abdomen, que baja desde las costillas hacia el pubis. "Lo que hacemos es tomar la porción del músculo que se encuentra debajo del ombligo y rodear con ella la vejiga -explicó Zeller-. Entonces, cuando el paciente hace fuerza con ese músculo de la panza comprime su vejiga y orina."

Claro que para poder hacer un uso voluntario de ese músculo a la hora de ir al baño, es necesario que el paciente realice tareas de rehabilitación de la mano de un especialista en kinesiología.

"Durante los primeros 30 días posteriores a la cirugía, la paciente debió permanecer con una sonda urinaria, para evitar el uso del músculo reposicionado y permitir que las suturas prendieran -relató el urólogo-. Sólo entonces fue posible comenzar con las tareas de rehabilitación que permitieron tonificar el músculo. De a poco, pasamos de una sonda permanente a una intermitente, y desde hace 15 días ya no necesita ningún tipo de cateterismo."

"Esto es algo nuevo, tanto para ella como para nosotros; todos estamos aprendiendo", concluyó Zeller.


Fuente : La Nación