Martes, 07 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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Hallan conflictos de intereses en los consensos médicos
30-Oct-2005
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Los expertos tienen lazos con la industria.
Esto es lo que revela un análisis de 200 guías de tratamiento
El 70% de los paneles de expertos estaba vinculado de alguna forma con las empresas farmacéuticas
A la hora de recetar un medicamento, los profesionales suelen consultar guías específicamente elaboradas para respaldarlos en esa tarea. Ese asesoramiento, que consiste sencillamente en recomendar cuál es el mejor fármaco o intervención médica para asistir al paciente, está basado en resultados de ensayos clínicos.
En teoría, la elección de estos fármacos tiene como único fin mejorar la salud de los enfermos, sin ningún otro tipo de intereses creados. Sin embargo, un reciente estudio de la revista Nature reveló que hay conexiones financieras entre los investigadores y médicos que elaboran estos lineamientos y la industria farmacéutica.
En la investigación, la prestigiosa publicación británica encontró que más de un tercio de los autores de las guías (685 casos en total) declaró lazos financieros con importantes compañías farmacéuticas; lo que significa que el 70% de los paneles que elaboraron las guías presentaba algún conflicto de intereses.
Incluso en un caso todos los miembros del panel habían recibido algún tipo de remuneración de la empresa responsable de la droga cuyo uso sería recomendado en la guía de tratamiento que resultó de su trabajo.
"Las guías están específicamente elaboradas para influenciar en la práctica de muchos médicos -dijo Niteesh Choudhry, experto en política sanitaria de la Facultad de Medicina de Harvard-. Y los efectos de estos conflictos pueden ser trasladados a los pacientes."
El relevamiento de Nature incluyó más de 200 guías de todo el mundo. "Todas fueron tomadas de una base de datos de los Estados Unidos: www.guidelines.gov -dijo a LA NACION Jim Giles, autor de la nota de Nature-. Aunque cualquier organización puede presentar guías en esta base, la mayoría proviene de los Estados Unidos."
Influencia peligrosa
Más detalles del estudio revelaron que sólo 90 de las 200 guías contenían declaraciones sobre conflictos de intereses individuales de los autores. Y de esa cantidad, apenas 31 estaban libres de la influencia de la industria. La mitad de las que reconocían intereses individuales tenían -por lo menos- un autor que había aportado servicios de consultoría en la industria farmacéutica. Y más de un tercio de los paneles incluía miembros que habían dictado seminarios en representación de alguna compañía importante.
Un dato aún más preocupante: en total, 16 autores que habían colaborado en la escritura de las guías poseían acciones en alguna empresa farmacéutica.
Vale mencionar que la investigación no tuvo en cuenta las guías que no indicaban medicamentos, lo cual dejó 215 ejemplares fuera del análisis. De este grupo, 125 no incluía detalles de conflictos de intereses de los autores. Por eso, según Merrill Goozner, director del Proyecto Integral de Ciencia del Centro de Ciencia de Interés Público (CSPI, según sus siglas en inglés), el problema puede ser mucho peor en las guías que no contienen declaraciones de conflictos. "Las revistas científicas que dependen fuertemente de la industria son las menos propensas a dar a conocer información" sobre posibles conflictos de intereses, concluyó.
Fuente : La Nación
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