Martes, 07 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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Demora el país su adhesión al plan global antitabaco
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16-Nov-2005
“La Argentina se está quedando fuera de la historia.” Así calificó Andrés Leibovich, subsecretario de Programas de Prevención y Promoción del Ministerio de Salud argentino, la demora del Congreso para ratificar el Convenio Marco para el Control del Tabaco, promovido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al que ya han adherido 110 países.
El plazo para confirmar la adhesión de la Argentina a ese convenio, que promueve una estrategia global para disminuir el consumo de tabaco –firmada por el presidente Néstor Kirchner el 25 de septiembre de 2003–, vence pasado mañana. Pero desde que ingresó en la Cámara alta, a mediados de 2004, la ratificación enfrenta el desinterés de los legisladores.
¿Qué es lo que pierde la Argentina si no ratifica el convenio? “Pierde la posibilidad de disponer de apoyo técnico y financiero para diseñar e instrumentar estrategias nacionales y regionales de sustitución de cultivos para los productores de tabaco”, respondió Alejandro Ramos, economista consultor de la OMS, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.
Algo que será necesario si se toma en cuenta que el 85% de la producción local de tabaco se exporta y que la mayoría de los países compradores –además de los principales productores mundiales, como China– han adherido al convenio, lo que supone que la demanda mermará gradualmente.
Ayer, Ramos y Leibovich participaron de una conferencia de prensa organizada por la Alianza para el Convenio Marco para el Control del Tabaco, la Fundación Interamericana del Corazón y la Unión Antitabáquica Argentina, en la que se alertó sobre los potenciales efectos negativos de no ratificar el convenio elaborado por 192 países, que adquirió el status de ley internacional en febrero.
Al quedar fuera del convenio, la Argentina pierde voz y voto en éste, el primer tratado mundial de salud pública, como también la posibilidad de obtener ayuda internacional vinculada al convenio para enfrentar el impacto sanitario del consumo de cigarrillo. Según estadísticas oficiales, cada año mueren 400.000 argentinos como resultado de enfermedades asociadas al tabaco.
"Así como la ciudad de Buenos Aires ha dado un ejemplo de inteligencia legislativa al sancionar una norma que prohíbe fumar en espacios públicos, ahora el Congreso tiene que marcar el rumbo", señaló Leibovich.
Una herramienta sanitaria
"El convenio marco es una herramienta de salud pública impulsada por la OMS y la Asamblea Mundial de la Salud para encarar el principal problema evitable de salud en el mundo: el consumo de tabaco", dijo a LA NACION el doctor Eduardo Bianco, director del Programa de Control del Tabaco de la Fundación InterAmericana del Corazón.
"El convenio habla de la necesidad de diseñar estrategias para proteger a las actuales y futuras generaciones de las consecuencias sanitarias, económicas y ambientales del tabaco -explicó Bianco-, pero no de prohibir la venta ni el consumo del tabaco."
Los tres aspectos clave del acuerdo son reducir su consumo a través de impuestos que encarezcan el costo de los productos de tabaco, prohibir su publicidad y promover ambientes libres de humo.
"El aumento de los impuestos y del precio del tabaco es la medida aislada que ha demostrado ser más efectiva para reducir su consumo", apuntó Bianco. "Estudios realizados el año pasado en la Argentina demuestran que por cada 10% que aumente el precio del tabaco hay una reducción del 3% del consumo de tabaco y un aumento del 7% de la recaudación fiscal", agregó Ramos.
En la Argentina, un aumento del 10% del precio de los cigarrillos se traduce en que 100.000 personas dejen de fumar. Al mismo tiempo, "el 7% restante [el 10% de aumento del precio menos el 3% de la retracción del consumo] significa, en términos actuales, un ingreso extra de 100 millones de dólares anuales, que puede ser invertido en campañas antitabáquicas o en clínicas para ayudar a los fumadores a dejar el consumo".
Por otro lado, quienes adhieren al convenio se comprometen a prohibir por completo la publicidad, la promoción y el patrocinio de los productos del tabaco dentro de los cinco años posteriores a su entrada en vigor, que se produce a los 90 días de ratificado el acuerdo. "Ya hay 40 países, entre ellos Brasil, que han prohibido la publicidad del tabaco, y se ha observado que esto se traduce en una reducción del 6% del consumo", dijo Bianco.
En cuanto a los ambientes libres de humo, el convenio apunta a "la prohibición de fumar en espacios públicos compartidos, incluidos los lugares de trabajo, bares y restaurantes. Eso el convenio no lo especifica, pero habla de la necesidad de proteger a los no fumadores del tabaquismo pasivo, y lo único que ha demostrado ser efectivo en esos ámbitos es la prohibición completa".
De ratificarse el convenio, su impacto sanitario será gradual: "Si se cumplen todas sus estrategias, dentro de 30 años sólo fumará el 12% de la población argentina, y no el 32% que fuma actualmente".
Por Sebastián A. Ríos
De la Redacción de LA NACION
Fuente consultada:
La Nación
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