Viernes, 03 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 27/06/2010


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Aprobado en España el primer fármaco para el autismo
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22-Nov-2005
Madrid.- La Agencia Española del Medicamento ha dado su visto bueno a la utilización de la risperidona, un psicofármaco, para tratar los trastornos de comportamiento en niños enfermos de autismo. Es la primera vez que un fármaco se autoriza oficialmente para el tratamiento de esta patología.
El medicamento se puede por tanto utilizar en niños, adultos y jóvenes con autismo que tengan un comportamiento excesivamente explosivo y desordenado. "Aquellos pacientes con una conducta muy poco adaptativa, cuya irritabilidad desemboca en crisis en las que pueden hacer daño a los demás y a sí mismos sin intención deliberada", explica Joaquín Fuentes, jefe de Psiquiatría Infanto-Juvenil de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián y coordinador del Grupo de Trastornos del Espectro Autista (TEA) del Instituto de Salud Carlos III.
Seis niños y niñas de cada 1.000 padecen autismo. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de pacientes (30%) necesitan medicación. Aunque, puntualiza el doctor, "los datos que comentamos son extrapolados de estudios sobre población inglesa y de los pacientes de Guipúzcoa", ya que no hay estudios a nivel nacional sobre esta población de enfermos.
El fármaco sirve como complemento para el tratamiento habitual, que consiste en una educación especializada del paciente y apoyo social. Hasta ahora, la enfermedad no disponía de ningún medicamento para el tratamiento de los problemas graves de conducta asociados. Ésta es una "buena pequeña noticia", asegura el especialista.
La aprobación del uso de este medicamento viene respaldada por dos ensayos clínicos realizados en EEUU sobre la aplicación de risperidona en niños con autismo. Participaron 101 niños y adolescentes con una edad comprendida entre los cinco y 17 años a los cuales se les había diagnosticado esta patología.
En ambos estudios la irritabilidad de los enfermos disminuyó y la mejora fue mayor de lo esperada. Al final del primer estudio el 76% de los niños tratados con risperidona habían disminuido su irritabilidad y conducta agresiva. Otros estudios posteriores demostraron que la mejoría se mantenía en el 80% de los casos durante los seis meses de seguimiento.
"Una mejora en la conducta de estos niños ayuda muchísimo a la hora de aplicar las demás terapias, ya que estos trastornos interfieren muchas veces en la educación y en la vida normalizada del autismo", sostiene.
El principal efecto adverso es el aumento de peso, que varía en función del paciente, de su metabolismo. Como en cualquier medicamento, la relación entre el riesgo y el beneficio la deben valorar los expertos y las familias.
No interifere en el desarrollo del niño
A través de los estudios se ha comprobado que la risperidona no interfiere en el desarrollo del niño, esto incluye el crecimiento y la maduración sexual.
Además, la forma de aplicación es muy bien aceptada por los pacientes, que en muchas ocasiones "no colaboran en absoluto", ilustra Fuentes. Son comprimidos bucodispersables, es decir, pastillas que se sitúan en el paladar y se disuelven con suma facilidad. "Además, tienen buen sabor. Yo probé un placebo", asegura.
La risperidona, que fabrica la empresa farmacéutica Janssen-Cilag y comercializa con el nombre de Risperdal, se utiliza habitualmente para el tratamiento de otras patologías psiquiátricas, como la esquizofrenia y algunas demencias como el Alzheimer. Eso sí, siempre para tratar los mismos trastornos, los de comportamiento.
"Desde hace tiempo se sabe que los enfermos de autismo tienen niveles elevados de serotonina en sangre", comenta Fuentes. Por eso, los investigadores se fijaron en este medicamento, que actúa, precisamente, sobre este neurotransmisor.
Ya se había intentado con el antipsicótico clásico haloperidol, pero los efectos adversos, sobre todo los síntomas extrapiramidales (los que implican temblores como los de los enfermos de Parkinson) eran los más comunes y "los niños son especialmente sensibles a ellos", sostiene el doctor.
Fuente consultada:
El mundo
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