Jueves, 11 de Marzo de 2010


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Nueva técnica para tratar la arteriosclerosis de las arterias carótidas
19 Marzo 2006
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Los expertos no coinciden en señalar la mejor técnica
Casi un 1.000.000 de personas mueren en los Estados Unidos de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebro-vasculares. El riesgo de sufrir un accidente cerebro-vascular aumenta con la edad, y con el sexo masculino. Este tipo de accidentes son la tercera causa de muerte en los Estados Unidos.
La arteriosclerosis de las arterias carótidas es una enfermedad que afecta a los vasos sanguíneos que conducen a la cabeza y el cerebro, que se ven obstruidos por una placa dura. Esta enfermedad aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebro-vascular por:
a) La acumulación de las grasas que puede estrechar significativamente las arterias carótidas.
b) La formación de un coágulo sanguíneo que puede atascar en una arteria carótida estrechada por placa.
c) El desprendimiento de las arterias carótidas que puede obstruir una arteria más pequeña distal.
Para combatir esta enfermedad se han venido utilizando las endarterectomías carotídeas, acción consistente en quitar la capa interna de la arteria y en desobstruir su paso. Esta técnica llegó a ser las intervenciones quirúrgicas más realizadas en Estados Unidos en la década de los 80.
Hoy día esta cirugía, aún llegando a ser relativamente fiable en manos de expertos, se ha visto un tanto relegada gracias a las intervenciones endovasculares. Estas consisten en la introducción de catéteres intraarteriales (dentro de la arteria) por punción externa del vaso. Con visión endoscópica mediante aparatos de rayos X se puede ver dónde se introduce el catéter, y por tanto manipular la zona estenosada, dilatándola o colocando dispositivos que se dilatan y aumentan el calibre de la arteria estenosada. Estas técnicas se realizan cotidianamente en cualquier servicio de cardiología intervencionista, en el caso de las arterias coronarias o radiología intervencionista para las estenosis de las carotidas.
En 2004 se publicó un estudio denominado SAPPHIRE. En este estudio se comparaban los resultados de la endarterectomía carotídea (la técnica quirúrgica) con la implantación de un dispositivo intravascular o 'Stent', mediante radiología intervencionista. Se analizaba la mortalidad, Ictus, o infarto de miocardio a los 30 días y al año del procedimiento. Los pacientes que entraron en el estudio deberían presentar algún síntoma y sufrir al menos una estenosis del 70%. En Europa la tendencia es ser más conservador. Por ejemplo a un paciente con bajo riesgo de sufrir un ACVA (accidente cerebro vascular), un 1’5%, se recomienda no hacerle nada.
La colocación de stents es menos agresiva, aunque no está exento de riesgos. Por ejemplo la embolización cerebral (al colocar el stent se puede empujar algún coagulo o placa que emigre al cerebro) que puede afectar hasta el 80% de los pacientes.
El Instituto Cochrane, entidad que busca la excelencia en la práctica clínica aplicando la mejor evidencia científica, es decir impulsa la aplicación de la llamada Medicina basada en la Evidencia, encuentra que a pesar de los estudios realizados aún no hay suficiente evidencia científica que induzca a la preferencia de un tratamiento sobre otro e insta a la realización de nuevos estudios con más pacientes. En Europa ya se ha iniciado un estudio centrado en este tema, con la inclusión de distintos expertos de diferentes países que pretende incluir 2.400 pacientes sometidos a una u otra técnica.
Fuente consultada:
Websalud, diario El País
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