Viernes, 03 de Septiembre de 2010
Fecha última actualización 27/06/2010


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Según especialistas reunidos en un simposio internacional Glaucoma: la consulta llega muy tarde
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En general, los pacientes deciden visitar al oftalmólogo cuando ya perdieron entre el 80 y el 85% de la visión
Puede aparecer a cualquier edad, pero el riesgo aumenta a partir de los 40 años
Para los médicos, faltan programas de detección precoz e investigación
El glaucoma es una enfermedad que ocurre cuando aumenta la presión dentro del ojo por una falla en el drenaje natural del humor acuoso. Esto altera el nervio óptico y daña el campo visual. En general, esta enfermedad no tiene síntomas hasta que la persona pierde alrededor del 85% de la visión. Todo esto preocupa a los oftalmólogos, que advierten acerca de la falta de prevención.
"Lamentablemente, es una enfermedad que tiene poca difusión y en la Argentina la gente no consulta al especialista espontáneamente", comentó el doctor Fabián Lerner, secretario de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Oftalmología y director del curso de posgrado en glaucoma de la Universidad Favaloro.
Aunque puede presentarse a cualquier edad, a partir de los 40 años el riesgo es mayor. Se estima que padece glaucoma entre el 2 y el 3% de la población menor de 80 años y un 15% de los adultos mayores.
Después de la catarata, el glaucoma es la segunda causa más frecuente de ceguera en el mundo y la primera irreversible. "El paciente comienza a perder visión periférica y recién cuando esto llega a la región central, le llama la atención", agregó Lerner, que dirigió el último Simposio Internacional sobre Avances en Glaucoma que se realizó recientemente en Buenos Aires.
Otro factor de riesgo es la historia familiar y es por esto que los especialistas intentan descubrir sus causas genéticas. Es el caso del doctor Tin Aung, oftalmólogo experto en genética molecular del Servicio de Glaucoma del Centro Nacional de Ojos de Singapur, que participó en el simposio internacional.
Con más de 60 trabajos publicados en las revistas científicas más prestigiosas, el doctor Aung halló que las mutaciones en el gen de la miocilina, responsables del 3 al 5% de los glaucomas de ángulo abierto, no inciden en el desarrollo del glaucoma de ángulo cerrado (cuando el iris bloquea el drenaje del humor acuoso), de alta incidencia en Asia.
"Esta enfermedad posee una fuerte base familiar, ya que un tercio de los pacientes tiene glaucoma por causas genéticas -explicó el médico a LA NACION-. Nuestra investigación intentó encontrar los genes involucrados en este glaucoma muy común en Asia y evaluar el funcionamiento de los genes ya descubiertos."
El rompecabezas genético
Luego de seis años de investigación, el equipo identificó dónde se aloja el gen en el genoma. "Estudiamos grandes familias con al menos seis o siete personas con glaucoma y comparamos su patrón genético con los miembros sanos -detalló Aung-. Si alguno de los padres o hermanos de una persona tiene glaucoma, el riesgo de padecerlo es cinco veces superior al de la población general."
En la Argentina, el glaucoma más frecuente es el de ángulo abierto. El gen involucrado más importante descubierto hasta ahora es el de la miocilina, una proteína que al ser sobreproducida por una mutación genética obstruye el drenaje normal del humor acuoso que mantiene la presión intraocular dentro de valores normales (10 a 20 mm Hg).
"Aunque aún no se conoce exactamente cómo produce la enfermedad, sí se sabe que se relaciona con la regulación de la presión en el globo ocular", agregó el investigador de Singapur. Una de las mutaciones fue descubierta en la Argentina en 1998, en un trabajo publicado en la revista The New England Journal of Medicine.
Presión ocular
Un factor de riesgo para desarrollar glaucoma es la presión ocular elevada. Según el doctor Lerner, hay pacientes con presión intraocular elevada que no tienen daños en el nervio óptico ni en el campo visual, y hay quienes pueden tener glaucoma con la presión normal.
"En la Argentina se necesitan campañas para formar conciencia en la población y, en especial, en quienes tienen familiares que han desarrollado glaucoma o que sufren presión ocular alta", dijo a LA NACION el doctor Patricio Schlottman, oftalmólogo experto en el uso de métodos computadorizados de diagnóstico temprano y seguimiento de glaucoma del Moorfields Eye Institute de Londres.
Schlottman, que es argentino, participa allí en la evaluación independiente de los equipos que se comercializan para determinar su efectividad en la detección temprana, donde influyen pequeñas alteraciones del nervio óptico o la retina que suelen escapar al ojo humano especializado y las lupas.
"La mayoría funciona como una cámara con luz de láser, que escanea la retina en la zona del nervio óptico para detectar los cambios que produce el glaucoma -explicó-. En algunos casos, esos aparatos sirven para la detección temprana, lo que nos permitiría anticiparnos muchos años a la enfermedad o, si el paciente ya tiene glaucoma, estimar cuan rápido progresará."
Las pruebas se realizan en pacientes con glaucoma o con riesgo de desarrollarlo. Se espera que el aparato detecte mínimas alteraciones en la cantidad de células perdidas de manera acelerada y anormal.
"Falta apoyo oficial para generar investigación local y conocer qué nos pasa, como se hizo en Asia -sostuvo Schlottman-. Hay muy poca gente que hace investigación en glaucoma en el país."
Fuente : La Nación
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