Martes, 07 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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La receta electrónica reduce un 60% la visita para renovar las prescripciones de crónicos
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Al actual modelo de receta médica le quedan pocos días. El Ministerio de Sanidad y Consumo ya anunció hace meses su intención de lavarle la cara para incluir nuevos apartados informativos y homogeneizar su aspecto en todas las comunidades autónomas. El proyecto para implantar este nuevo documento de prescripción se desarrolla de forma paralela a otro aún más ambicioso: la receta electrónica. El uso de programas informáticos para agilizar este trámite es una vieja aspiración pero, de momento, avanza lentamente. Los resultados de la primera experiencia piloto desarrollada en España con esta herramienta podrían darle el impulso que necesita.
El trabajo, realizado para evaluar en qué medida usar el ordenador para recetar puede ahorrar tiempo en burocracia con el fin de destinarlo a la asistencia, ha resultado muy positivo. Informatizar la prescripción redujo en un 60% la frecuentación de pacientes con enfermedades crónicas para renovar recetas.
La experiencia, publicada en el último número de la revista 'Atención Primaria', se ha llevado a cabo en el centro de salud de Torreblanca (Granada), que atiende a 22.000 personas y donde desde el 29 de otubre de 2003 se está probando en pacientes reales el nuevo sistema de receta electrónica de la comunidad de Andalucía, en el que también colaboran nueve farmacias de la zona.
Para el análisis se incluyeron a los pacientes con enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión arterial, enfermedades mentales...) que hasta ahora debían acudir periódicamente a la consulta médica para renovar las prescripciones de su tratamiento y poder adquirirlo en las boticas. Esta labor administrativa es uno de los factores que más contribuye a la masificación de las consultas de atención primaria. Con el nuevo sistema, cuando el médico hace la receta, los datos quedan grabados en un módulo central de dispensaciones específico para cada enfermo. Es como si cada paciente dispusiera de un 'crédito farmacéutico' que comprende todo el tratamiento prescrito por su galeno. El usuario se lleva, además, una copia en papel (un nuevo modelo oficial de receta que incluye todo el tratamiento) que debe presentar en la farmacia cada vez que tenga que adquirir sus medicamentos y que puede tener una caducidad máxima de un año. Durante este periodo no necesita volver al centro de salud para recabar la firma del médico.
Con esa receta, el paciente puede acudir a cualquier farmacia de su zona y solicitar la medicación tras identificarse con su tarjeta sanitaria. El farmacéutico, que debe estar acreditado por el Servicio Andaluz de Salud, comprueba vía ordenador su 'crédito' y qué tipo de financiación le corresponde (si es pensionista o no). Aunque el enfermo no tenga necesidad de acudir a la consulta, su médico puede controlar, accediendo al programa informático, el cumplimiento del tratamiento por parte del enfermo y modificar o anular la terapia si cree que es necesario. También el farmacéutico puede, previa información al prescriptor, bloquear cautelarmente la dispensación de un producto en el caso, por ejemplo, de que detecte una reacción adversa.
En el estudio se ha comparado la frecuentación de la consulta piloto de receta electrónica durante seis meses con la de otros seis meses de actividad anterior a la puesta en marcha del programa informático. Así se ha comprobado que, si la media mensual de visitas para renovar receta cuando no se usaba el ordenador era de 160, ésta se redujo a 64 cuando se introdujo esta herramienta. Los autores señalan que el programa les permitirá en breve suspender la consulta administrativa específicamente que tenían en marcha para la renovación de recetas de crónicas, lo que les dará opción a ganar dos horas semanales para la asistencia.
La publicación de este trabajo coincide con una nueva propuesta de modelo de receta médica presentada esta semana por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). Esta organización, que engloba a muchos médicos de los centros de salud, señala que el documento vigente está «desfasado» y solicita incluir nuevos elementos en la futura receta electrónica, como que se puedan prescribir varios medicamentos y adquirir varios envases con un único papel (ahora se necesita una receta por cada medicamento y cada envase) y aportar información al paciente sobre el uso correcto de las terapias.
Fuente: El Mundo Salud
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