Sábado, 04 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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Espalda: una víctima frecuente de la hernia de disco
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Uno de cada cinco adultos padecerá en algún momento esta dolorosa afección, que en el 90% de los casos se puede solucionar sin llegar al quirófano
Altos y bajos, flacos y gordos, atléticos o sedentarios, jóvenes o adultos: nadie está exento de sufrir una hernia de disco, afección que padece el 20% de la población adulta en algún momento de su vida.
Afortunadamente, cada vez son más los tratamientos dirigidos a rehabilitar esta condición que, junto con otros problemas de la columna, representa el 63% de los casos de ausencia laboral.
¿Cómo se produce una hernia de disco? "Por empezar, el disco es el encargado de brindar fijación a las vértebras y mantenerlas separadas, lo que permite a la columna soportar las cargas y le da movilidad", comienza diciendo el doctor Roberto Muscia, miembro titular de la Sociedad Argentina de Patología de la Columna Vertebral (Sapcv).
"El disco es una estructura formada por dos elementos: el núcleo pulposo y el anillo fibroso que lo contiene -continúa-. Ese anillo fibroso, firme y elástico, le permite adaptarse a los cambios de postura y a las actividades a las que se ve expuesta la columna."
La hernia de disco se produce entonces cuando "el núcleo pulposo del disco sale de su lugar por rajaduras, grietas o rupturas del anillo fibroso. Esto causa mucho dolor, pues se desencadena una cascada de reacciones químicas inflamatorias, y puede comprimir mecánicamente a estructuras neurológicas. También se da cuando, en forma crónica, se produce la deshidratación del núcleo", aclara el doctor Pablo Juárez Marazzo, del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital de Clínicas.
Cómo mejorar
Dolor siempre y a veces compromiso neurológico son los signos que delatan la presencia de una hernia de disco. "Los tratamientos buscan revertir ambos síntomas -afirma el doctor Muscia-. El reposo en cama y la administración de antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares constituyen la primera medida para tratar de disminuir la agresión inflamatoria y descomprimir la raíz nerviosa. En muchas personas esto es suficiente para mejorar el cuadro."
En algunos casos el tratamiento se puede complementar con "una inmovilización con corset o fajas ballenadas. Pasado un tiempo prudencial, se recurre a la fisioterapia y la kinesioterapia -continúa-. En el 90% de los casos, la sintomatología suele remitir. Si persisten los síntomas, es conveniente evaluar algunos aspectos clínicos del paciente, como sus rasgos psicopatológicos, la conducta frente a la enfermedad, las características sociolaborales y, por supuesto, la relación médico-paciente".
"Evidentemente, en aquellos pacientes que presentan ciática paralizante o un compromiso neurológico progresivo la indicación quirúrgica constituye una opción. La cirugía consiste en extirpar el disco que ha migrado al canal raquídeo. Para eso, existen varios procedimientos: el convencional, la microcirugía abierta clásica, la discectomía percutánea transforaminal con láser o la discectomía endoscópica posterior", enumera el especialista.
En los casos de fugas leves del contenido del disco, y que presentan dolor lumbar persistente, es posible realizar cirugías mínimamente invasivas.
"También se aconseja la ozonoterapia: se aplica una solución gaseosa con un 6% de O3 y un 94% de O2, que acelera los procesos de desinflamación por deshidratación y neutralización de los mediadores químicos nocivos -opina el doctor Juárez-. Además, está en pleno estudio el tratamiento con terapias genéticas de cultivos celulares de disco o células madre."
En cambio, dice el especialista, "si la protrusiones discales son grandes o hay expulsiones completas [del contenido del disco], se deberá practicar una discectomía; es decir, la extracción del disco intervertebral. Existen distintas técnicas, todas con igual resultado cuando se indican oportunamente y se ejecutan con prolijidad, descomprimiendo estructuras neurológicas sin afectar la estabilidad de la columna".
"Cuando se trata de una enfermedad degenerativa discal, es necesario estabilizar los segmentos afectados inestables, pues no sólo se produce dolor por la compresión de estructuras neurales, sino por la falla progresiva de las articulaciones posteriores y la inflamación crónica discal de placas terminales. Allí se recomienda la fusión de las vértebras afectadas", describe Juárez.
Para este profesional, la mayor contra de las cirugías miniinvasivas es su gran costo y que "las obras sociales en muchos casos no las reconocen o limitan la acción a un solo profesional, lo que prolonga los tiempos de tratamiento y muchas veces altera la relación médico-paciente".
Otro problema que detecta Juárez es la posterior discriminación laboral que los pacientes sufren.
Alta complejidad
"De todas formas -agrega-, es conveniente aclarar que son cirugías de alta complejidad, que implican los riesgos habituales a todo acto quirúrgico y que no puede decirse que estén exentas de complicaciones, especialmente desde el punto de vista neurológico. Si las indicaciones son precisas, los resultados son alentadores, pero debemos advertir que algunos pacientes no logran el beneficio buscado."
Este suele ser el caso de pacientes fumadores, en los que las dificultades se incrementan. Por el contrario, si todo marcha bien, habitualmente el paciente deambula por sus medios en un lapso de 24 a 48 horas", dice el doctor Muscia.
"En la historia de las hernias discales existen autores que registraron pocos cambios en la evolución comparativa entre pacientes operados y los que fueron tratados con medios conservadores. Por eso, la clave está en seleccionar correctamente al paciente que debe ser operado. Y en todos los casos, siempre será el médico el que determinará el camino por seguir", concluye el especialista.
Marysol Antón
Discos artificiales y genes bajo sospecha
Las personas con degeneración de disco en la columna lumbar conviven con un dolor crónico y discapacitante. Muchas veces los médicos les aconsejan recurrir a una cirugía para encontrar mejoría. En busca de una mayor calidad de vida se diseñó Charité, una prótesis de disco artificial, la primera en ser aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), de los Estados Unidos.
Desde abril ya está disponible en nuestro país. La operación es relativamente sencilla (siempre y cuando sea realizada por manos expertas): un nuevo implante que reemplaza el disco intervertebral dañado por uno artificial.
Esta nueva prótesis artificial está compuesta por dos platos terminales (fabricados con una aleación de cromo cobalto molibdeno) y un plástico movible polietileno de alto peso molecular. Estos materiales son biocompatibles.
Susceptibilidad genética
Según los investigadores del Laboratorio de Enfermedades Oseas y Articulares Riken, en Tokio, la susceptibilidad a padecer hernia de disco estaría mediada por una variación genética.
El equipo que encabeza Shiro Ikegawa describió una alteración en una proteína que se localiza en el cartílago de los sujetos con hernia discal. Los investigadores detectaron una alteración de un gen que posee la información necesaria para la producción de una proteína que integra la capa intermedia del cartílago.
La proteína en cuestión abunda en los discos intervertebrales y su expresión aumenta a medida que progresa la degeneración del disco. También observaron que esa proteína interactúa con el factor de crecimiento TGF-beta1, previamente asociado con enfermedades del tejido conectivo.
"Esto sugiere un probable papel de esta proteína en la progresión de la enfermedad en tejidos invertebrales", concluyeron los investigadores.
Dónde consultar
Sociedad Argentina de Patología de la Columna Vertebral: www.sapcv.org.ar
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Fuente: La Nación |
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