Miércoles, 08 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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¿Qué es la Biotecnología
¿Qué aplicaciones tiene la biotecnología en el campo de la salud humana?
El empleo de herramientas y técnicas basadas en la biotecnología han permitido conocer mejor las bases moleculares subyacentes a un gran número de enfermedades y crear nuevos métodos para prevenirlas y tratarlas. Los productos biotecnológicos engloban medios de diagnóstico más rápidos y precisos, terapias con menos efectos secundarios y nuevas vacunas más seguras.
La biotecnología aporta herramientas que permiten un diagnóstico ajustado de enfermedades infecciosas sin necesidad de recurrir a los métodos tradicionales basados en los cultivos microbiológicos, que requieren mucho tiempo para proporcionar resultados. La utilización de anticuerpos monoclonales y la secuenciación del ADN han mejorado la detección de estas patologías sin necesidad de aislar los microorganismos que las producen.
El diagnóstico del cáncer también ha mejorado sensiblemente gracias a las técnicas biotecnológicas, permitiendo establecer un diagnóstico no sólo basado en la morfología del tumor sino en la información de sus características patogénicas conocida por las alteraciones genéticas y bioquímicas que ocasiona. Así, no sólo se detecta la enfermedad de un modo más precoz sino que también se logra una mejor clasificación del tumor, lo que permite aplicar una terapia más adecuada.
Además, la inmensa información que se puede obtener del conocimiento del genoma humano ayudará en un futuro a los especialistas a identificar de forma temprana un gran número de enfermedades hereditarias, como la diabetes tipo 1, la fibrosis quística o la enfermedad de Parkinson, que hasta ahora sólo se detectan cuando aparecen los síntomas. Junto a ello, mediante análisis genéticos también se podrá conocer la propensión a sufrir patologías como el asma, la osteoporosis, la diabetes tipo 2 o algunos tipos de cáncer y así evitar los factores de riesgo que podrían desencadenar su aparición.
Actualmente, la técnica más próxima a este futuro de diagnóstico a partir de pruebas de ADN es el biochip, un dispositivo en el que se introduce material genético de un paciente y con el que se analizan determinados genes o mutaciones genéticas.
La biotecnología también proporciona métodos para el desarrollo de nuevos fármacos, tanto naturales como sintéticos. Se calcula que la FDA americana (organismo gubernamental dedicado al control de fármacos en Estados Unidos) ha aprobado más de 150 medicamentos obtenidos a través de métodos biotecnológicos y se estima que hay alrededor de 370 en fase de investigación.
Muchos de estos fármacos se obtienen de organismos vivos. Los avances en biotecnología permiten la posibilidad de introducir en ellos distintas combinaciones de genes para crear nuevas moléculas con propiedades terapéuticas hasta ahora inexistentes, que podrían ser ensayadas en el tratamiento de muchas enfermedades.
Además, hay patologías ocasionadas por la presencia de genes defectuosos incapaces de producir las proteínas que el organismo necesita. El caso más conocido es el de la diabetes, enfermedad metabólica ocasionada por una aporte insuficiente de una hormona, la insulina. El tratamiento de estas dolencias puede beneficiarse con las técnicas de ADN recombinante y los cultivos celulares, que permiten obtener estas proteínas para administrarlas exógenamente.
La terapia génica, entendida como la sustitución o la modificación de los genes que, al estar alterados, producen algún tipo de enfermedad, es otra de las posibilidades que se abren a la medicina tras los avances en genómica. La técnica consiste en la introducción del gen “dañado” por medio de un ‘vector’ o virus al que se le ha eliminado su capacidad para producir enfermedades.
Con este abordaje, se erradica la causa de la enfermedad, en lugar de eliminar los síntomas. En un principio las patologías que pueden beneficiarse del tratamiento genético son las monogénicas, es decir, las producidas por la alteración de un único gen.
Finalmente, la biotecnología también ha permitido el desarrollo de vacunas más seguras y eficaces que las clásicas, al atenuar mediante ingeniería genética los genes implicados en su virulencia. La vacuna de la hepatitis B, que se utiliza en todo el mundo, es el primer ejemplo de vacuna biotecnológica.
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