Miércoles, 08 de Febrero de 2012
Fecha última actualización 01/02/2012


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¿QUÉ ES EL PERIODISMO CIENTÍFICO?
DIFERENCIAS ENTRE PERIODISMO CIENTÍFICO Y DIVULGACIÓN CIENTÍFICA.
Para Manuel Calvo Hernando el periodismo científico trata de “definir, con la mayor brevedad y aproximación posibles, algunos conceptos básicos para un entendimiento real de la difusión de la ciencia y la tecnología en los medios de comunicación”.
Aquí el periodismo científico será una parte más del engranaje que conforma la divulgación científica, entendida como la expresión que comprende toda actividad de explicación y difusión de los conocimientos, de la cultura y del pensamiento científico y técnico con dos premisas fundamentales: que se haga fuera del marco de la educación formal y que se realice sobre el público en general y no constituya una especialización de profesionales en determinado campo.
Así entra en escena otra forma de llamar a esta actividad: la vulgarización, que es hacer partícipe al vulgo del conocimiento científico. Esto quizás en nuestra cultura parece peyorativo, nos suena a vulgar y con eso pensamos en un contenido chabacano y sin nivel pero se trata de compartir con el pueblo, del que somos parte todos, lo que fue producido por una minoría especializada. La divulgación científica, concretamente convertida en periodismo científico desde el hecho que se hace mediante un medio de comunicación, tiene por premisa absoluta llevar el mensaje a la mayor cantidad de gente posible, apartando barreras lingüísticas y culturales, para beneficio principal del público menos beneficiado por la cultura.
En otro contexto, me encuentro en lo cotidiano con la siguiente realidad, cuando voy a dar una charla de astronomía a un colegio privado, en su mayoría, y esto a partir de los últimos cinco o seis años, me encuentro ante un porcentaje mayoritario de los alumnos con un grado interesante de información, quizás desordenada, pero informados. Mi tarea allí es organizar esos conceptos en una cosmovisión en concordancia con la actualmente aceptada por la ciencia y separar conceptos científicos de prejuicios previos o cosas mal aprendidas. Es muy distinta mi tarea en las escuelas de bajos recursos donde lo que planteo en las charlas es un mundo totalmente nuevo para la mayoría, soy su única fuente de información al respecto, soy quien les ha planteado la duda y en único que puede saciarles esas ganas de conocer.
En el Coloquio Internacional sobre el papel de los medios de comunicación en la divulgación de la ciencia (Estrasburgo, 1966) el divulgador francés Pierre de Latil definía divulgación como “el arte de explicar lo que sea, y no solamente ciencia”.
Más adelante en este trabajo se irán repasando las distintas razones fundamentales para que la divulgación científica en general y su forma de periodismo científico en los medios sea considerada vital dentro de la agenda presentada a la sociedad. Intento en este apartado definir la actividad y mostrar someramente su importancia sin llegar a aseveraciones demasiado pretenciosas como las de Jurdant quien sostiene que: “en la medida en que tienen como función recuperar el discurso científico, los divulgadores se convierten en los auténticos filósofos del siglo XX”.
Volviendo a mi experiencia personal y retomando el enfoque de la rama de la ciencia que nos ocupa en este escrito me he topado con una realidad que es interesante comentar en este capítulo. La diferencia entre enseñanza de la ciencia y divulgación o popularización de la ciencia. La enseñanza de la ciencia es patrimonio de la educación formal, busca forjar un camino que luego de recorrerse completamente, permitirá un acceso al conocimiento especializado y a la práctica real en las comunidades científicas, en términos novelistas digamos que busca formar a los futuros protagonistas de la ciencia. La divulgación tiene propósitos distintos, propicia el acercamiento de determinados sujetos culturales a distintos aspectos de la práctica científica buscando que estos aspectos (sociológicos, históricos, culturales) puedan ser objeto de reflexión y de una apropiación racional dentro de los marcos culturales de los destinatarios (Paul Bromberg y José Granés).
Son cosas distintas, tienen objetivos distintos, se dan en la mayoría de los casos en espacios físicos distintos y para gente muy distinta. Muchísimas veces me preguntan luego de hacer varios años de cursos de astronomía conmigo qué materias de la carrera de Licenciatura en Astronomía podrían aprobar, decepcionantemente la respuesta es ninguna. Los contenidos de la popularización no son los mismos que los de la educación formal a nivel universitario. En las facultades de astronomía de La Plata, Córdoba o San Juan se les enseña a sus alumnos las herramientas matemáticas y físicas para poder explicar en el futuro los procesos que dan forma y evolución al Cosmos y sus elementos. En la popularización, en cambio, se explican ya estos procesos pasados por el tamiz de la simplificación, despojándolos de sus tecnicismos propios y otorgándoles un marco de referencia que incluso al científico especializado, no le importa. Él estudia las reacciones termonucleares de una estrella en Orión, la divulgación comparará estas reacciones con procesos cotidianos como los de un reactor (en ejemplo menos feliz será una bomba de hidrógeno), las temperaturas de una estrella con una hornalla de cocina y verá cuantas lunas tiene Saturno cuando el astrónomo en su mayoría no sabe donde ubicar las constelaciones. Parecen dos ciencias diferentes, lo importante es que se retroalimentan.
Esto nos enfrenta a otro problema, quien estudia ciencia sabe lo que quiere, y si no lo tiene en claro, no está en el lugar apropiado. Pero, ¿qué quiere el que busca ciencia divulgada? No siempre lo mismo. Actualmente tengo un grupo de alumnos cercanos a cien personas todos los sábados y sus intereses son diversos: algunos se toman muy en serio la actividad, compran libros, toman apuntes, preguntan permanentemente (a veces más de lo que quisiera) y utilizan un método de aprendizaje metódico. Otros, buscan distracción, salir de sus problemas cotidianos enfrentándose a un tema que les gusta y que nada tiene que ver con sus actividades de la semana, un tercer grupo busca compañía, buscan el grupo, a la gente con quien compartir intereses comunes, es un objetivo más social. Todos son válidos.
También sus conocimientos previos son diferentes. Desde la maestra al neurocirujano y desde el ingeniero hasta la maestra pasando por el chico de ocho años y la señora de ochenta y tantos todos tienen vidas distintas, experiencias distintas y exposiciones casuales o formales a la ciencia diferentes. ¿Cómo organizar entonces una charla o una exposición? No todo está perdido, el conferencista en este caso será alguien con la suficiente cintura para amoldarse al momento, bajar o subir el nivel según las caras en su auditorio, responder según las dudas y avanzar al ritmo de los receptores. Dará una información suculenta para que aquellos informados sobre el tema se vayan con más pero explicará cada concepto desde sus fundamentos para que sean entendidos por todos. Aquí la cosa es sencilla, yo veo a mi receptor pero muy distinto será en el periodismo científico.
En el periodismo científico se le habla al “público” no poniéndose de acuerdo los autores de quién realmente se trata. Empleamos términos como “lector profano”, “hombre de la calle”, “persona común”, “conocedor medio”, “público en general” o lo más ambiguo todavía: “receptor tipo”. Jacobi y Schelle (1988) no están de acuerdo con estas clasificaciones y exigen más estudio del tema a fin de optimizar la labor desde el lado del productor del mensaje.
Historia del periodismo científico
¿Qué es el periodismo científico?
Para qué sirve o para qué debería servir el periodismo científico
Practicar la democracia con lo no democrático
Estado actual de la ciencia...Difícil tarea del divulgador
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Fuente: Cielo Sur, por Sebastian Musso a quien agradecemos su autorización para tomar la info de su web.
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